Siguiendo con la moda, el clásico ha sido revisitado. La máquina del tiempo (The Time Machine, 2002), más que una nueva adaptación del clásico de Wells, es un remake de El tiempo en sus manos en la línea de las preocupaciones y preferencias de nuestra época.El profesor Alexander Hartdegen, un científico de la época victoriana, inventa una máquina del tiempo y tras la muerte de su prometida viaja al pasado para intentar cambiar dicho suceso. Pero tras varios intentos se da cuenta que haga lo que haga no puede impedir su muerte. Para evitar el doloroso recuerdo de su amada decide utilizar la máquina del tiempo para viajar hacia el futuro.
Alexander realiza un trayecto parecido al realizado por George en El tiempo en sus manos, pero con una diferencia significativa. Si en la primera película la Tercera Guerra Mundial suponía un hecho catastrófico para la humanidad, en esta película es el uso insensato y codicioso de la tecnología lo que provoca un desastre natural de consecuencias equiparables. Parece que el miedo a la guerra ha sido sustituido por el terror al uso descontrolado de la tecnología, mucho más al gusto de una sociedad como la nuestra aquejada por desastres ecológicos, superpoblación y heredera de la era atómica.
El final del viaje también lleva al protagonista a un mundo habitado por Elois y Morlocks. Pero esta vez el argumento se distancia bastante de la idea original de la novela. Los Elois no se nos presentan ahora como unos seres indolentes y poco inteligentes, sino como un grupo multiétnico que vive en armonía con la naturaleza y que evita a los Morlocks viviendo en edificios construidos en zonas acantiladas. Sin lugar a dudas los Elois corresponden a los humanos actuales que han sufrido un proceso evolutivo que les ha despojado de nuestros aspectos negativos.
En cambio los Morlocks siguen apareciendo como los malos de la película. Son los descendientes de aquellos que provocaron la catástrofe ecológica que asoló el planeta y que tras el incidente se refugiaron bajo tierra. La evolución les ha exagerado los aspectos agresivos y destructivos, y para no desentonar, su apariencia es monstruosa y terrible.
Personalmente, nos quedamos con la película original antes que con el remake, entre otras cosas porque ha convertido en maniqueísmo lo que en el original era una crítica a la sociedad de finales del Siglo XIX. Aunque ya se sabe que con esto de las adaptaciones, uno nunca sabe cómo juzgarlas.
Otra película que utiliza la idea de la máquina del tiempo de Wells es Los pasajeros del tiempo (Time After Time, 1979), también conocida como Escape al futuro. En ella Jack el Destripador va a parar al laboratorio de H. G. Wells, donde utiliza la máquina del tiempo para huir de sus perseguidores, cosa que explicaría su enigmática desaparición. Cuando Wells recupera la máquina se da cuenta que Jack ha viajado al futuro y decide perseguirlo. El trayecto le llevará hasta una alocada ciudad de Los Angeles del año 1979, donde Jack el Destripador parece sentirse muy a gusto con la violencia que encuentra allí.
Con este argumento no se puede esperar nada del otro jueves, pero tiene su gracia observar cómo se mezclan dos tradiciones con tanto predicamento en los últimos años, tales como la inclusión en una misma historia de dos personajes ficticios coetáneos, tan querida por el steampunk, y las historias de asesinos en serie.
Arrepentíos y haced penitencia porque el fin del mundo se acerca
No hay comentarios:
Publicar un comentario