
Escrito por: Juan Pablo Trejo Gonzalez
CREPUSCULO DE LA CIUDAD IV
Fluye el tiempo inmortal y en su latido
sçolo palpita esteril insistencia,
sorda avidez de nada, inidferencia,
pulso de arena, azogue sin sin sentido.
Hechos ya tiempo muerto y exprimido
yacen la edad, el sueño y la inocencia,
van cifra del hombre y su gemido.
Vuelvo el rostro: no soy sino la estela
de si mismo, la ausencia que deserto,
el eco del silencio de mi grito.
Todo se desmorona o se congela:
del hombre sçolo queda su desierto,
monumento de yel, llato, delito.
OCTAVIO PAZ